Este viernes rematarán el histórico Club Maracaibo
La popular entidad de Sáenz será subastada el próximo 6 de febrero en Resistencia tras no poder cancelar una millonaria deuda con una empresa constructora. Los dirigentes buscan contrarreloj una medida judicial que frene la pérdida definitiva de las instalaciones.
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La comunidad deportiva de Presidencia Roque Sáenz Peña recibió una noticia devastadora al confirmarse que el Club Deportivo Maracaibo tiene fecha de remate para el próximo viernes 6 de febrero. El acto de subasta, ordenado por la Justicia tras levantarse la feria judicial, se llevará a cabo a las 10:00 de la mañana en la sede del Colegio de Martilleros en Resistencia. La entidad arrastra una deuda estimada en 180 millones de pesos con la empresa Escala Metro por una obra realizada en el año 2014, cifra que incluye los honorarios de los abogados intervinientes y que ha resultado imposible de afrontar para la actual comisión directiva.
De acuerdo con la notificación oficial, el inmueble ubicado en el barrio Ensanche Sur saldrá a remate con una base de casi mil millones de pesos ($968.320.000), bajo la modalidad al contado y al mejor postor. Quien resulte ganador de la subasta deberá abonar en el acto una seña del 10 por ciento del valor total, más la comisión correspondiente al martillero actuante. Ante la inminencia del plazo, los dirigentes han descartado la posibilidad de recibir auxilio financiero por parte del Municipio y han centrado sus esfuerzos en colectas a través de Mercado Pago y eventos benéficos, aunque reconocen que el tiempo juega en su contra.
En las últimas horas, los allegados y socios del club de la calle Lavalle han iniciado reuniones de urgencia para definir una estrategia legal que permita, al menos, dilatar la ejecución del remate. Los representantes de la institución evalúan realizar una presentación judicial extraordinaria para proteger el patrimonio social y deportivo que contiene a cientos de niños y jóvenes de la zona. Mientras tanto, el ambiente entre los vecinos y simpatizantes es de profunda angustia, viendo cómo décadas de historia e identidad barrial corren el riesgo de desaparecer bajo el martillo judicial en apenas unos días.












