Así, comienza a revertirse la tendencia a la baja mostrada por los combustibles durante diciembre de 2018 y los primeros días de 2019 que, aunque fueron prácticamente irrisorios, no dejaron de ser un aliciente para los castigados bolsillos de los usuarios.
Los empresarios del sector estiman que este será el primer escalón ascendente en un año en el que el precio de la nafta y el gasoil acompañará a la inflación, estimada en un 30% de promedio.
“Va a ser un año difícil, hay que ajustarse el cinturón y ver cómo salimos adelante”, se resignó el empresario Miguel De Paoli.

A pesar de las más postergadas, la región continúa teniendo el precio de los combustibles más caros del país, con notables diferencias con lo que se paga, por ejemplo, en Capital Federal. De hecho, el litro de nafta premium de YPF (denominada Infinia) se ofrecía este martes en Resistencia a 46,08 pesos por litro, cuando en CABA cuesta $43,40
CAUSAS DEL AUMENTO
Sabido es que YPF maneja más del 60% del mercado en la Argentina, con lo cual, los cambios en sus pizarras generan cimbronazos en sus competidoras. Por eso, se espera que las marcas que aún no han aumentado el precio de sus productos, lo hagan en las próximas horas.
La explicación fue el aumento del 12% que tuvo el precio internacional del petróleo en enero. En ese sentido, De Paoli explicó en declaraciones a Facundo Quiroga, que en los últimos meses del año pasado redujo su precio de 60 a menos de 45 dólares, pero este año tiene una tendencia inversa, con lo cual genera estos movimientos en el valor local de los combustibles.

En ese marco, advirtió que “hay que mirar lo que pasó en 2018, con más del 75% en más de 12 aumentos, y esto puede dar la pauta de lo que podría pasar en 2019”
Las ventas cayeron de manera notable por el fuerte aumento del precio de la nafta y el gasoil en comparación con la recomposición salarial. En términos globales, la retracción alcanzó el 10% en 2018, lo que produjo grandes tormentos en el sector. “2018 ha sido malo para todos, tanto para los empresarios como para los clientes”, sintetizó.
PERSPECTIVAS
Para este año, las expectativas están puestas en las dos variables clave: la cotización del dólar, el precio del barril de crudo y el valor de los biocombustibles. Pero más allá de esta cuestión, se miran con detenimiento las perspectivas inflacionarias, que rondan el 30% en promedio, con lo cual los empresarios entienden que ese será el piso para la readecuación tarifaria de este año. “Va a ser un año difícil, hay que ajustarse el cinturón y ver cómo salimos adelante”, se resignó De Paoli.
A la vez, el próximo mes habrá una revisión en lo que tiene que ver con los impuestos a los combustibles, teniendo en cuenta las variaciones de los precios locales. Estas modificaciones de la matriz impositiva, habitualmente generan nuevas actualizaciones que rondaría el 2%












