Deberá pagar más de $25 millones a sus vecinos por los ruidos de su salón de fiestas
El Juzgado en lo Civil y Comercial N° 1 de Moreno, provincia de Buenos Aires, condenó al responsable de una quinta utilizada como salón de fiestas a indemnizar a una familia vecina por los perjuicios ocasionados por los ruidos de los eventos. La sentencia consideró acreditado que la actividad excedió los límites tolerables de convivencia y afectó a quienes habitaban la propiedad lindera.
El establecimiento funcionó entre 2008 y 2020 y albergaba casamientos, cumpleaños y otros festejos con equipos de sonido de alta potencia. Según surge del expediente, el lugar no contaba con un aislamiento acústico adecuado . Tras la suspensión de actividades durante la pandemia, el predio fue reconvertido en una residencia geriátrica.
Aunque el salón ya no estaba en funcionamiento al momento del fallo, la Justicia determinó que correspondía resolver sobre los daños provocados durante los años anteriores.

Los reclamos de la familia
La demanda fue presentada en 2020 por una pareja, su hijo menor y una familiar que convivía con ellos. En su relato señalaron que las molestias se concentraban especialmente durante los fines de semana y que la intensidad de la música hacía vibrar las paredes y los vidrios de la casa.
También denunciaron el uso de fuegos artificiales y artefactos de estruendo, además del lanzamiento de botellas hacia viviendas vecinas.
Antes de iniciar el juicio, los afectados intentaron resolver el conflicto directamente con el responsable del predio, sin obtener una respuesta. En noviembre de 2019 presentaron un reclamo ante la Municipalidad y también realizaron una denuncia policial.
Ese mes, una inspección municipal constató la existencia de una consola, equipos de potencia y ocho cajas de parlantes. El salón tenía aberturas de aluminio con vidrios simples y su responsable no exhibió la habilitación municipal ni un estudio de ruido. Ante esa situación, se dispuso el cese de actividades hasta que se regularizaran las condiciones.
Qué consideró la Justicia
El titular del establecimiento no respondió la demanda y fue declarado en rebeldía. Para resolver el caso, el juzgado aplicó las disposiciones del Código Civil y Comercial sobre molestias entre vecinos y concluyó que los ruidos, las vibraciones y los estruendos habían superado el límite tolerable.
La sentencia señaló que no era necesario acreditar una intención de perjudicar a los vecinos, sino demostrar los daños y su vinculación con la actividad desarrollada en el inmueble.
Una pericia identificó alteraciones emocionales relacionadas con los hechos en los tres adultos demandantes y estableció la necesidad de tratamientos psicológicos durante al menos un año.
Cómo se compone la indemnización
La reparación fue fijada en $25.120.000, distribuida entre los integrantes de la familia. El monto incluye $7 millones por daño psicológico, $4.320.000 para tratamientos y $13.800.000 por daño moral . Dentro de este último concepto, se reconocieron $4 millones para el hijo menor.
A esas sumas se agregarán intereses del 6% anual desde noviembre de 2019 hasta la sentencia. Desde entonces y hasta el pago se aplicará la tasa pasiva más alta del Banco Provincia. El condenado también deberá afrontar los gastos del juicio.












