¿Qué es el «Súper RIGI» que aprobó Diputados y por qué generó polémica en el Congreso?
La Cámara de Diputados aprobó ayer el proyecto conocido como «Súper RIGI», un régimen especial destinado a captar inversiones de gran escala en nuevas industrias. La propuesta obtuvo media sanción con 130 votos afirmativos, 106 negativos y 7 abstenciones, y ahora será analizada por el Senado, donde se definirá si se convierte en ley.
El denominado Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias es una ampliación del RIGI incorporado en la Ley Bases de 2024. Su objetivo es atraer proyectos de gran magnitud, especialmente en actividades que aún tienen escaso desarrollo en la Argentina, como los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial, infraestructura tecnológica avanzada y otros sectores intensivos en capital.
Para acceder a los beneficios, las empresas deberán comprometer inversiones mínimas de 1.000 millones de dólares. A cambio, el Estado ofrece un conjunto de ventajas impositivas, aduaneras y cambiarias que se mantendrían durante 30 años.
Entre los principales incentivos figuran una reducción de la carga tributaria, exenciones para importaciones y exportaciones, mayores facilidades para disponer de las divisas generadas por los proyectos y garantías de estabilidad normativa . El Gobierno sostiene que estas condiciones son necesarias para competir con otros países que buscan captar inversiones globales de gran escala.
La iniciativa generó un fuerte debate en el recinto. Los bloques que acompañaron el proyecto argumentaron que la Argentina necesita reglas previsibles para atraer capitales, generar empleo y desarrollar nuevas industrias. Según esta mirada, el régimen podría convertirse en una herramienta para impulsar actividades que hoy no tienen presencia significativa en el país.
Desde la oposición, en cambio, surgieron cuestionamientos por la magnitud de los beneficios otorgados a las grandes empresas. Los críticos consideran que el esquema crea condiciones excepcionales para grandes inversores mientras las empresas nacionales continúan enfrentando una elevada presión tributaria. También cuestionan que las garantías previstas tengan una vigencia de tres décadas, lo que limitaría la capacidad de futuros gobiernos para modificar las reglas del juego.
¿Qué cambia respecto del RIGI actual?
El «Súper RIGI» mantiene la lógica del régimen vigente, pero eleva los beneficios y endurece las condiciones de ingreso.
Mayor inversión requerida
Mientras el RIGI original exige proyectos de al menos 200 millones de dólares, la nueva versión eleva el piso a 1.000 millones.
Menor carga impositiva
Las empresas alcanzadas tributarían una alícuota reducida del Impuesto a las Ganancias, del 15%, frente al 25% previsto en el esquema anterior.
Beneficios laborales
El proyecto incorpora una contribución patronal especial del 10% para los nuevos empleos generados por las inversiones incluidas en el régimen.
Acceso anticipado a divisas
Las compañías podrían disponer más rápidamente de los dólares obtenidos por exportaciones. El acceso pleno llegaría en el tercer año de operación, un año antes de lo previsto en el RIGI vigente.
Ventajas para el comercio exterior
Las empresas quedarían exentas desde el inicio del pago de derechos de exportación y contarían con beneficios más amplios para importar bienes e insumos necesarios para sus proyectos.
Límites a impuestos provinciales
Las provincias que adhieran al régimen no podrían aplicar una alícuota superior al 0,5% en concepto de Ingresos Brutos sobre las actividades alcanzadas.
Lo que viene
Tras obtener media sanción en Diputados, el proyecto iniciará ahora su recorrido por el Senado. Allí se definirá si el nuevo régimen se convierte en ley, se modifica o queda frenado. El resultado será clave para determinar el alcance de la estrategia oficial destinada a captar grandes inversiones internacionales en sectores considerados prioritarios para los próximos años.












